Caracteristicas evolutivas de los niños de 3 años
Comienzan a contar pequeñas historias, aunque a veces mezclen realidad y fantasía. Los niños de 3 años demuestran un interés creciente por las letras y los números. El miedo a la oscuridad y a los monstruos es común a los 3 años. Pueden hablar sobre "ayer" y "mañana", aunque no con total precisión.
Crean amigos imaginarios y creen en seres fantásticos como hadas y monstruos. El control de esfínteres suele estar consolidado durante el día, aunque pueden haber accidentes ocasionales.
Su lenguaje se expande rápidamente, permitiéndoles expresar pensamientos y deseos con mayor claridad. El desarrollo del auto concepto comienza a tomar forma a los 3 años. Su autoconfianza se basa en el apoyo y el reconocimiento de los adultos. Pueden dibujar formas simples, usar tijeras con supervisión y vestirse solos, aunque con algo de dificultad.
Entienden que hay cosas que están bien y cosas que están mal, aunque no siempre las sigan. La coordinación motriz fina mejora significativamente a esta edad. Crear un ambiente tranquilo y relajante antes de dormir puede ser de gran ayuda. Aún les cuesta entender las perspectivas de los demás, lo que puede generar conflictos.
A los 3 años se observa un aumento en la sociabilidad y el juego cooperativo. Su desarrollo emocional se ve influenciado por las interacciones con sus padres y cuidadores. El desarrollo de la autonomía se manifiesta en su deseo de hacer cosas por sí mismos. Desarrollan un fuerte sentido de la propiedad, lo que puede generar conflictos al compartir juguetes.
Se ven a sí mismos como individuos únicos con características propias. A los 3 años, su capacidad de imitación es asombrosa, aprendiendo a través de la observación. Su capacidad de atención aún es limitada, requiriendo actividades variadas y estimulantes.
Sus habilidades sociales se refinan, mostrando mayor interés en jugar con otros niños. Experimentan un fuerte deseo de independencia, buscando afirmarse en sus decisiones y acciones. El pensamiento mágico es característico de los niños de 3 años, atribuyendo vida a objetos inanimados.